lunes, 27 de julio de 2009
Los primeros pasos
Hubo de todo: sobraron los incrédulos, no faltaron los que nos miraron con resignación como diciendo, “es al pedo, estos chicos no mejoran más, pobres”; pero estuvieron sí los imprescindibles entusiastas que tomaron como propio el desafío y ya nos parece una canallada no decirles, “loco, te llevamos”.
Lo cierto es que la idea está en marcha. Si bien no hemos avanzado tanto, lo importante es que hemos avanzado y que ya nos hemos contactado con alguna gente que nos va a ayudar, otra que nos aconseja, otra que aporta para juntar fondos, y están también los que barajan posibles actividades para recaudar -incluso algunas amigas ya comenzaron a practicar en el patio de sus casas el baile del caño para futuras peñas (sin que se enteren los maridos, obviamente)-.
Pero si de algo no tenemos dudas es que del proyecto se va a enterar gran parte de la ciudad, porque en Santa Rosa somos pocos y para colmo nos conocemos bastante mucho. Lo cual no deja de ser una ventaja porque en ésta vamos a precisar de muchas manos y no pocas cabezas.
Si bien ya tenemos la decisión de comprar el modelo 300-9 de Jawa, visitamos algunas concesionarias de motos de la ciudad para que nos digan cosas de Honda y Yamaha, que nos den más motivos para seguir pensando que “las jawas” son nuestras motos.
Al parecer nuestras preguntas sobre las motos son tan básicas que los tipos de las concesionarias deben pensar “estos marmotas no tienen ni idea de lo que piensan hacer”. Seguramente tienen razón, pero cada día que pasa nos convencemos más, como ya lo dijimos antes, de que si no lo hacemos ahora no lo hacemos más.
Muestra de ese avance del que hablamos más arriba es que ya comenzamos refrescando la memoria de cómo se maneja un bólido de mediana cilindrada, gracias a los agradecidos consejos de nuestro amigo “el Luis”, quien aún conociendo lo kamikaze que somos, puso a disposición su moto para las prácticas, previo paso por la agencia de seguros. Algunas de esas imágenes serán colgadas en breve en el blog.
Queridos amigos el proyecto ya está en marcha y gracias a Dios (si es que existe), a nuestro convencimiento interno se le suma, a medida que se entera más gente, la “presión externa” para concretar la idea, por lo que ya no hay marcha atrás. Latinoamérica, allá vamos!!!
lunes, 15 de junio de 2009
Las motos
lunes, 8 de junio de 2009
El sueño
Sería menester presentarnos. Somos dos periodistas de apenas una treintena de años que durante la última década, y algo más, hemos trabajado, y aún lo hacemos, en diarios y en áreas de prensa de instituciones de la ciudad de Santa Rosa (
En concreto, somos dos tipos cualquiera un tanto hartos de la rutina diaria y del laburo, pero fundamentalmente convencidos de que “si no lo hacemos ahora no lo hacemos más”.
Menester también es aclarar, a fuerza de ser sinceros, que experiencia en este tipo de viajes no tenemos. Y menos en motocicletas. El proyecto, como idea, parece una locura. Llevar esa idea a la práctica resulta, cuanto menos, una locura al cuadrado. Pero no seremos los primeros en intentarlo y mucho menos en lograrlo, porque lo que sobra, entre las pocas cosas que nos sobran, por el momento, son ganas.
Es decir, no hablamos de nada nuevo. Hablamos “simplemente” de cubrir miles de kilómetros en motocicleta, siguiendo la ruta que ya trazaron otros, entre ellos Ernesto “Che” Guevara y su amigo Alberto Granado, hace ya de esto demasiados años. No nos proponemos seguir al pie de la letra la huella que ellos marcaron, ni tampoco hacerlo a bordo de una sola motocicleta; sí en dos. El proyecto, la idea, es tocar todos los países de la costa del Pacífico y en lo posible hacer escala en cada uno de los lugares históricos ya sea por su contenido cultural (prehispánico e hispánico) o turístico, además de los sitios que nos parezcan dignos de visitar sin que cumplan con alguno de esos dos requisitos.
Una cosa sí esta en claro, y es que cada uno de nuestros pasos, y fieles a la profesión que nos ha permitido sobrevivir hasta el presente, será volcado como “crónicas de viajes” en este blog, sitio que tenemos la esperanza de decorar con muchos, pero muchos, anuncios de auspiciantes (grandes, medianos, chicos y chiquititos, o “chiquiticos”, para ir entrando en clima).
El punto de partida es la ciudad de Santa Rosa, qué otro si no. De ahí atravesar las provincias cuyanas -con una estadía de algunos días en el mendocino cañón del Atuel, por traernos algunos recuerdos memorables- por la mítica Ruta 40, hasta Salta. Luego ingresar a Bolivia por el paso fronterizo de
Perú será “el país” para nosotros, no sólo por el constante deseo de conocer las ruinas prehispánicas, sino por ser devotos lectores de sus plumas más reconocidas, como Alfredo Bryce Echenique y Mario Vargas Llosa, con quienes, a través de párrafos y párrafos hemos hecho nuestros esos lugares.
Ecuador (paso por Macara), demandará de varias semanas de estadía y el rodar de muchos kilómetros, no sólo por su inagotable número de lugares históricos -Guayaquil y Quito incluidos-, sino por la magia de su frondosa selva amazónica y por tener, además, otro de los puntos casi inevitables para cualquier viajero que se precie de tal: las Islas Galápagos. Obviamente el volcán Cotopaxi y el Imbabura (donde nos aguarda gente querida) y todos aquellos puntos que no aparecen en los mapas pero que iremos descubriendo en forma inversamente proporcional al grosor de nuestras billeteras (que, a fuerza de ser sinceros, almacenan hoy por hoy demasiado espacio libre).
El viaje se supone largo y arriesgado, pero realizable y soñado. Colombia por ruta Panamericana es el destino siguiente. El país propone, entre otros destinos a cubrir, Cartagena y Barranquilla, previo recorrido de la costa del Pacífico hasta la línea de Cali, para de allí seguir hasta su capital, Bogotá, luego Medellín y ya pasar a las costas caribeñas con la mirada puesta en aquellas dos bellísimas ciudades.
Para dar un descanso a nuestras motos, las llevaremos a navegar en el cálido vaivén del mar caribe para que de las costas colombianas nos arrastren hasta las arenas de Panamá. De este país, otra vez en dos ruedas, o en cuatro, remontar Centroamérica para atravesar Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, todo lo cual nos llevará su tiempo, con la mira en el que podría ser el punto final del viaje de ida: México (entiéndase todo México).
El carácter potencial del verbo poder, se debe a que otro posible punto culmine de la travesía que tenemos en mente es Cuba. Hablar del operativo retorno a